Hay gente que cada día, al levantarse,
necesitan hacerse la misma pregunta.
¿Por qué sigo viviendo?
Normalmente, siempre se encuentra una razón,
una nimiedad puede hacerte sonreír
y continuar un día más.
Pero hay días en los que esa persona
no encuentra una mínima razón para vivir.
En esos momentos, solo tiene tres opciones:
volver a dormir,
levantarse y seguir como un cascarón vacío
o levantarse para dormir... Eternamente.
Ganar la carrera al dolor... No siempre es posible.
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